Articulo – Innovación y tecnología al servicio del medio ambiente
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Innovación y tecnología al
servicio del medio ambiente

Asistimos a un momento en que la I+D está impulsando desarrollos muy significativos no solamente para evitar la contaminación ambiental, sino para reintroducir los residuos en el ciclo de la producción, evitando con ello el agotamiento de los recursos naturales finitos

Avances en nuevos refrigerantes ecológicos

Uno de los campos de desarrollo en este sentido ha sido el del sector de la climatización y la refrigeración. En este ámbito, es interesante la reciente investigación conjunta de la Universitat Politècnica de Catalunya, la University of Cambridge y la Universitat de Barcelona.

 

Los investigadores han descubierto que aplicando presión sobre el cristal plástico neopentilglicol (NPG), se puede obtener un gran efecto refrigerante. Según los investigadores, este material sólido resulta competitivo en comparación con los gases hidrofluorocarbonos (HFC) e hidrocarburos (HC), utilizados en la gran mayoría de neveras y aparatos de aire acondicionado, y que contribuyen al calentamiento global cuando se liberan en la atmósfera.

 

El desarrollo de esta alternativa podría suponer un importante avance, ya que este nuevo material es barato, fácil de conseguir y funciona prácticamente a temperatura ambiente. Además, cabe considerar que las neveras y aires acondicionados consumen cerca de una quinta parte de la energía producida a nivel mundial, con una demanda en crecimiento, por lo que el beneficio ambiental de una alternativa de este tipo resulta más que evidente.

Células fotovoltaicas a partir de residuos de vino

Los avances en el campo de las energías renovables están experimentando asimismo un enorme impulso. Un ejemplo de ello es el proyecto financiado por la Comisión Europea ‘CHEERS’, de la Università Ca’ Foscari de Venecia, en el que también participa un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga.

 

El proyecto tiene como objetivo utilizar subproductos del vino para obtener energía solar. Para ello se utiliza el tinte extraído de las sobras del proceso de vinificación, que capta la luz solar inyectando electrones al semiconductor, los cuales son capaces de atravesar el circuito externo y producir una corriente eléctrica renovable y sostenible.

 

Esta alternativa a los sistemas tradicionales, basados en células de silicio, resulta más económica, sostenible y eficiente, -ya que permite un reciclaje de bajo impacto ambiental mediante la recuperación de sobras del vino, transformándolas en un recurso ecológico. Y en un país como España, con una potente industria vinícola, el desarrollo de esta tecnología podría suponer un importante beneficio ambienta

De CO2 a carbón sólido

Poner freno al crecimiento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) es uno de los grandes problemas ambientales a nivel global, debido a su contribución al calentamiento global. Por este motivo resultan destacables iniciativas como la que están desarrollando en la RMIT University de Melbourne, donde un grupo de investigadores ha logrado convertir el CO2 en carbón sólido.

 

Para ello, se han utilizado como catalizadores un conjunto de metales líquidos con propiedades similares a las del suelo, que los hacen buenos para conducir la electricidad. A continuación el CO2 se disuelve en un vaso lleno de líquido electrolítico y una pequeña cantidad de metal líquido, que luego se carga con una corriente eléctrica, con los que se logra que el CO2 se convierta en escamas sólidas de carbono.

 

Mediante esta técnica se puede lograr la producción continua de sólidos carbonosos, y además se obtiene un combustible sintético como subproducto, que también podría tener aplicaciones industriales. Una línea de investigación que, si bien se encuentra lejos de su aplicación a gran escala, puede suponer un importante avance ambiental.

Perovskita y cafeína para mejorar la eficiencia

También son interesantes en el ámbito de las células solares los desarrollos de un grupo de investigadores de la University of California. Todo empezó a partir de una broma durante la pausa del café: uno de los científicos bromeó sobre el hecho de que las células solares de perovskita con las que trabajaban rendirían mejor con un buen café, a semejanza de los humanos.

 

Esto les llevó a considerar que la cafeína del café es un compuesto alcaloide con estructuras moleculares que podrían interactuar con la perovskita, una estructura cristalina de varios compuestos. Tras los ensayos comprobaron que la interacción aumentó la cantidad mínima de energía requerida para que la película de perovskita reaccionara, aumentando la eficiencia de las células solares del 17% a más del 20% lo que supone un avance interesante en la investigación de este material que se ha posicionado como un buen candidato para sustituir al silicio.